Diàlogo con el querido hijo, un tema de vida muy particular

Este post puede tener comentarios no aptos para personas muy sensibles a sus conceptos espirituales.

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Pensé bastante en ello, en la reacción de los amigos,  antes de postearlo, pero tiene una fuerte emoción vinculada, en la situación coyuntural con mi querido hijo, y preferí que fuese sincero, aunque singularmente dramático, pero así es nuestra relación. Esto con mucho respeto por el pensar de cada uno.

Iguales, libres e intensos,  los seres espirituales que ambos somos, ocupados en una vaga sensación de roles distintos definidos planetariamente como hijo y padre.

En esta experiencia humana coyuntural, te toca a ti de hijo, ¿habrás sido mi padre en otra experiencia? ¿Cuál de cada uno cuida del otro con empecinado anhelo?

Conviviendo en situaciones geográficas distintas, los que algunos ven como el “nido vacío”, yo lo percibo como lleno de toda tu esperanzada búsqueda, insistiendo tenazmente en construirte, habiendo soltado amarras.

Entiendo tu gusto y capacidad musical, tu innata capacidad artística, tus desvelos sociales, tu inserción en UBA. Te entiendo, pero devenimos inquietantemente diversos. Una situación que siempre hemos tratado y seguiremos resolviendo elásticamente, desde el recíproco comprender y desde el acariciante y amoroso cariño.

Aquí estamos inmersos en el sentir cariño emocionado, en el escenario inevitable, impresdescible e inescrutable de las circunstancias aleatorias.

Circunstancias débilmente inexorables, que otros construyen antes de ahora, y que a ambos nos disgustan perceptiblemente, en tanto nos limitan y nos albergan.

Engarzado en los inevitables errores humanos y circunstanciales, tuve sí el valor de enseñarte a pensar, y no inculcarte como pensar.

Empeñados en servir a la humanidad, al otro, nuestras herramientas minuciosas, libremente elegidas son distintas.

Siendo tan iguales, en las actitudes, reflexiones, conocimientos,  nos acontece la diversidad que al darse en el plano abstracto es inmediatamente compleja.

Mi abstracción es ir entendiendo lo existencial y hacer puentes espirituales desde allì y tú estás completando la especialización en la investigación del inconciente y la socialización.

Cada uno prolonga su efecto hacia la otredad incognoscible, con igual pasión y honestidad, tu conteniendo la néurosis y tal vez me quede a mí, indefinidamente la madurez espiritual. A ambos nos ocupa desde vastos y casi eternos desafíos, la idealidad de la  interrelación humana, y en que se haga cada vez más humana.

Algunos obstáculos ya han sido superados juntos.

Ninguno se ha quedado etiquetado en los esquemas de ser creyentes, ateos o agnósticos, hemos procurado construir en libre ejercicio, una creciente plataforma más inspiradora y menos condicionante.

Elaborada en el respeto, pero sin la obediencia al dudoso interés común, al paradójico estadio del humano, que no es totalmente humano en su proceder.

Agradezco que me hayas elegido, para experimentar esta indescriptible alegría de ser   padre, y  las veladas que discurrieron y discurren en nuestras intensas plàcticas.

Sólo te pido cuando puedas, que no sean ahora tan fugaces.

Omar a Martín

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